El oriente peruano y sus ciudadanos de primera
Cuando las economías ilegales controlan la vida de la gente
Mientras este país, y no solo sus gobiernos, sino todos sus ciudadanos y ciudadanas, vivamos creyendo, con total convencimiento que lo que pase lejos de Lima, no pasa; decenas, cientos de personas, peruanos de primera, de primera de verdad, seguirán muriendo.
¿Existen ciudadanos de primera, ciudadanos de segunda, existen peruanos más peruanos que otros, peruanas más peruanas que otras? Claro que no. La vida, la salud, la integridad física y mental, la libertad de todos los peruanos no depende, o por lo menos no debería depender de dónde uno nace, cómo se apellide, a quién conozca, o peor aún, cómo se vea. Pero los hechos que en este país suceden, día a día, contradicen frontalmente estos preceptos. Genaro Comisario Bitap fue asesinado el pasado martes 2 de agosto en Villa Saramiriza, distrito de Manseriche, provincia loretana de Datem del Marañón. Recibió dos disparos de bala aproximadamente a las 8:00 de la noche. Deja 5 hijos huérfanos y una viuda desconsolada. En los últimos meses, son más de 20 líderes y defensores ambientalistas que han sido sometidos, asesinados impunemente por las mafias de las economías ilegales que gobiernan la selva peruana.
Porque allí el gobierno peruano es solo un fantasma, el gobierno de facto es el de las mafias. Porque ser awajún y defender los derechos de tu comunidad, defender tu ecosistema, defender el entorno biofísico de los más de 33 millones de peruanos, es casi una sentencia de muerte. Para 20 de ellos, una real sentencia de muerte. Y nosotros, aquí, de costado, de espaldas en realidad. Leyendo el titular sin siquiera ampliar la noticia. Está muy lejos, no es conmigo.
Mientras este país, y no solo sus gobiernos, sino todos sus ciudadanos y ciudadanas, vivamos creyendo, con total convencimiento que lo que pase lejos de Lima, no pasa; decenas, cientos de personas, peruanos de primera, de primera de verdad, seguirán muriendo.
Porque decir que el Perú no es Lima, carece de sentido, si seguimos ignorando a quien más lo necesita, si lo repetimos una y otra vez, entre sorbo y sorbo de café; café que irónicamente es originario de esa olvidada región. El oriente peruano está abandonado a su suerte. Su gente debe luchar contra la tala ilegal, la minería informal, la prostitución infantil, la trata de blancas, el narcotráfico, el terrorismo, ellos solos, completamente solos. Deben no solo buscar como subsistir a la miseria económica, sino y peor aún, deben vivir, día a día, mirando sobre el hombro, esperando que nadie los siga y los apuñale en la sombra. Una sombra que su propio país les ha generado.
No podía dejar de mencionar el gravísimo error del Congreso peruano al no ratificar el Acuerdo de Escazú, que justamente otorga protección de nivel constitucional a las personas defensoras del medio ambiente. Los siguen dejando solos.
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